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#4 ¿Equilibrar para equiparar o equiparar para equilibrar? Un análisis profundo sobre la realidad y estructura del fútbol femenino

Escrito por Anónimo.  Abril del 2026.

En términos semánticos parecerían ser palabras similares o iguales, pero en términos prácticos y de significado realmente no lo son, distan mucho de ser parecidas ya que conllevan a cosas y acciones distintas para obtener también resultados distintos.

Comencemos entonces por definirlas así luego nos explayamos y las aplicamos a lo que queremos contar o transmitir a través de este artículo:

  • Equiparar: significa considerar a alguien o algo igual o equivalente a otra persona o cosa, ponerlo a la par.
  • Equilibrar: se refiere a hacer que algo se ponga o quede en equilibrio, disponer y hacer que algo o alguien no exceda ni supere a otra cosa, manteniéndolas proporcionalmente iguales.

En resumen, «equiparar» implica una igualación, mientras que «equilibrar» se centra en mantener proporciones iguales entre dos o más elementos, cosas o acciones.

Ahora bien, en lo que nos concierne que es el fútbol femenino ni más ni menos, para poder llegar a una conclusión lo más próxima y cercana a las definiciones de las palabras antes mencionadas me corresponde y me parece también una buena manera de poder colaborar, aportar y sumar llegado el caso que les resulte de interés este artículo, desde donde me toca estar desde mi punto de vista como padre/hincha, empezar a contar desde lo personal lo que he podido observar, vivir, diferenciar y experimentar teniendo una hija que hoy a los 14 años pudo cumplir su gran sueño de poder llegar al club de sus amores desde que arrancó allá por sus 5 pequeños añitos a jugarlo (obviamente con varones en su colegio ya que el fútbol femenino en ese momento estaba recién empezando a remontar y a formar parte de la vida diaria de cualquier familia que tenga hijas mujeres o a quienes se perciban como tal, más allá de que exista en nuestro país hace muchísimos años), hoy por suerte sigue creciendo en cantidad de niñas y mujeres que se suman a los distintos clubes y/o instituciones que lo promueven pero siguen aún existiendo muchísimas falencias, respaldos y cosas que le den ese vuelco que realmente necesita para poder empezar a hablar de igualdad de condiciones, de equiparar.

Lamentablemente y me cuesta tener que afirmarlo pero hablo por las cosas que he vivido y que sigo experimentando en la actualidad, en la concepción retrógrada y limitada de muchos dirigentes y personas que cumplen funciones estratégicas en distintos lugares del fútbol femenino, lamentablemente siguen viéndolo como algo que es meramente recreativo y hasta me doy el derecho (sin intenciones de ofender a nadie) de decir que lo piensan como algo que a las nenas o mujeres «ya se les va a pasar…», como si el deporte que eligieron ya sea para poder crecer y quizás ser profesionales y trabajar de ello, fuese al día de hoy algo que con el tiempo se van a aburrir, o a quienes la vida misma las lleve a formar familias o tener hijos se dediquen a eso definitivamente y el fútbol pase a ser un lindo recuerdo de la infancia y nada más.

Es fundamental desde mi humilde opinión el empezar a cambiar la mirada y a tomárselo como realmente corresponde para desde el principio darle la seriedad que amerita que una nena decida emprender su camino formativo, su carrera futbolística en cualquier club que sea, y creo también fundamental que en los lugares claves de tomas de decisiones formen parte aquellas personas que estén a la altura de esas circunstancias, que hayan vivido experiencias similares y que comprendan y tengan realmente ganas de cambiar estructuras, formas e ideas en un mundo que aún prevalece la masculinidad manifiesta de creer que las mujeres «no pueden, no deben o no quieren».

Otro de los aspectos que sí o sí se debería tener que contemplar, cubrir, capacitar y fortalecer es el trato, las formas, hacer hincapié en cosas que sin querer entrar en distinciones de género que parezcan machistas por quien escribe, sino porque las entiendo y las comprendo de esta forma al criar, formar y aprender de dos nenas, no se puede por el solo hecho de querer demostrar igualdad, tratar de la misma manera a las mujeres que a los hombres, a las nenas que a los nenes, porque esto no es lo que piden a gritos (como un decir) las que lo juegan sino lo que se busca es que se crea y se sepa que quienes lo juegan con la misma pasión y la misma garra no se sienten hombres por hacerlo, se sienten mujeres capaces con idénticas cualidades que saben que tranquilamente pueden jugar igual o mejor, pero no dejan de ser mujeres y eso conlleva que el respeto, el trato y las cosas que vivencian por serlo desde su niñez hasta su adolescencia y adultez sean distintas a las de los hombres y por eso merezcan que sean comprendidas de una manera diferente pero no desigual.

Se necesita contar con gente que realmente esté capacitada y entienda de otra forma lo que tiene que ver con los tratos y las contemplaciones de aspectos fundamentales que a la hora de bajarlos a la práctica se tengan en cuenta para formar futbolistas mujeres y no quienes busquen o crean que hay que formar futbolistas mujeres que jueguen y sean como los hombres, esto no es igualdad ni equilibrio, a mi entender esto es errático y dista mucho de lo que también necesita el fútbol femenino para seguir creciendo.

Nos cruzamos con muchos que tienen el concepto incorporado, obviamente sin exteriorizarlo o decirlo de pensar que si son mujeres y decidieron jugar al fútbol y quieren igualdad, entonces las tenemos que tratar como nenes u hombres para que se fortalezcan y sepan lo que es sufrir o pasarla como quienes desde el masculino hacen sus formativas y carreras profesionales, cosa que es totalmente equivocada por donde se la mire, también es errado hacerlo de esta manera con los varones, que no se mal entienda por favor.

Como dije antes, ¿equiparar para equilibrar es lo mismo? ¡Ya vemos que no lo es! El fútbol femenino como tal tiene que fortalecer muchos aspectos básicos para que realmente pueda crecer, ¿crece en cantidad de nenas y mujeres que lo juegan? Sí y por suerte cada año tras año son más, pero ¿crece también en lo económico (a este punto le quiero dedicar un párrafo aparte), en el lugar que se merece tener, en lo estructural, en lo edilicio, en el acompañamiento de dirigentes, en el compromiso, el conocimiento, la preparación de cuerpos técnicos y de gente que participa activamente desde el lugar que sea y que se le debe aportar a la diaria para empujar ese carro que tanto cuesta y pesa para poder empezar a hablar de equidad?

Paso a puntualizar un ejemplo en lo económico como para que se entienda sobradamente a qué se apunta con el título de este artículo y la diferencia entre palabras que al decirlas parecen similares pero no lo son, más aún si hablamos de fútbol femenino y masculino, y hago un parate fundamental donde claramente se puede ver una brecha sumamente importante entre los salarios y premios por participaciones o competencias entre el masculino y el femenino que no me voy a cansar de dimensionar para que se entienda que si no se les brinda el respaldo económico que los clubes necesitan para solventar la actividad y darle similares características (pedir iguales es mucho para quienes entienden que hasta que no sea un negocio el fútbol femenino no se puede hablar de igualdad, aunque sean esos mismos que tampoco hacen nada para que esa realidad cambie, pero no importa, no hay que cansarse y quedarse en eso, hay que seguir empujando y pensando que a lo que se tiene que apuntar es a que el respaldo económico sea el que realmente merece tener y contemplar el fútbol femenino en todas sus instancias no solo formativas sino también profesionales), en la Libertadores del año 2025 a los equipos femeninos solo por participación se les otorgó a cada uno USD 50.000 y a las campeonas del torneo USD 2.000.000, y muchos dirán o pensarán «bueno al menos les dieron eso, antes no se les daba nada», ¡sí! ¡Es cierto! Y coincido, pero no me cuadra que solo por contemplación o conformismo nos pongamos contentos sólo porque ahora al menos les dan algo y no lo que realmente deberían darles o reconocerles, porque si hablamos de horas de entrenamiento, de dejar cosas de lado por el fútbol, del compromiso y el esfuerzo que conlleva poder estar en una de las máximas competencias a nivel latinoamericano y también mundial y poder llegar a ser jugadora profesional, claramente es lo mismo que el masculino aunque ya sabemos que al ser femenino todo cuesta más o el doble para poder hacerlo por todo lo que vengo describiendo, mientras que por otro lado a los equipos masculinos sólo por participar se les otorgó un premio de USD 400.000 (¡sólo por participar!) y al campeón USD 24.000.000, sin entrar en el detalle de lo que les dieron por fase según las distintas instancias que tiene el torneo porque también la diferencia es abismal.

Entonces, volvemos a lo mismo, ¿equilibrar para equiparar? Claramente quienes hablan de equilibrio piensan o se conforman con que algo se está haciendo para igualar, equiparar, pero nos quedamos en sentimientos amargos cuando realmente vemos las diferencias sobredimensionales que en la actualidad existen y ni que hablar en cuanto a los salarios que perciben quienes llegan a ser profesionales en nuestro país, que claramente lejos están de ser salarios con los cuales las jugadoras puedan realmente dedicarse y trabajar del fútbol teniendo que, además de soportar malos tratos, diferencias y un montón de cosas de parte de los clubes que hacen que les cueste doblemente poder concentrarse o enfocarse en lo que hacen, salir a buscar trabajos paralelos para poder solventar su vida y ni que hablar para quienes tienen familia o hijos/hijas para alimentar.

Para quien les escribe, salvando las diferencias que hay que enmendar y realmente atender y entender, las que además harían interminable el artículo si las tengo que mencionar una por una, valiendo la aclaración de que no todos los clubes o instituciones son iguales por suerte pero si hay males o costumbres estructurales y similares que tienen que modificar, es imperioso e importante apuntar a que en esos lugares donde se definan cosas o cuestiones relacionadas con el fútbol femenino se les dé lugar y se les abran las puertas a quienes decididamente tienen como objetivo equilibrar para equiparar, a quienes realmente estén capacitados y capacitadas para hacerlo y poner en mismas condiciones un montón de cosas para poder igualar. No es un reclamo efímero o menos importante que tiene que quedar o parecer solo un reproche, es lo que pasa en la actualidad, es la realidad de nuestro querido fútbol femenino, pueden estar más o menos de acuerdo, pero es lo que pasa en nuestro país, el que por momentos pareciera ser que por llevar a charlas a mujeres o jugadoras o ponerle nombre de jugadoras a espacios se cree o se convence, o nos quieren convencer, de que el fútbol femenino está creciendo.

No, el fútbol femenino sigue ganando espacios muy lentamente sin ninguna duda, ¿se habla de fútbol femenino en los medios, en las redes, en las aulas, en las mesas de cada hogar donde se tiene esa hermosa posibilidad de vivirlo, en los clubes, en las canchas como antes no se hacía? ¡Sí! Pero aún sigue siendo poco porque hace falta apoyar y darle continuidad a todo esto, para resaltar un ejemplo como punto de inflexión importantísimo para el fútbol femenino es el gran trabajo que están haciendo el cuerpo técnico de los seleccionados argentinos de las distintas categorías en inferiores que día a día siguen sumando experiencia para las nenas que convocan y los equipos que tienen que enfrentar, pero lo que se gana en palabras y en espacios hay que concretarlo en hechos como el que di recién, y esos hechos tienen que ver con que los clubes y quienes forman parte de esto decidan de una buena vez por todas, así como lo hacen en distintas partes del mundo, que el fútbol femenino tiene que dar un salto de calidad en todo lo que comprende desde su parte formativa hasta su etapa profesional contando con el respaldo económico y las herramientas necesarias que sean suficientes para poder empezar a creer y decir que nuestras hijas, nuestras profesionales son tomadas y tratadas con la seriedad y el compromiso que el fútbol femenino merece y para esto se necesita sí o sí contar con gente capacitada y comprometida con ello.

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