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#9 «Fieles nosotras, locas hasta la inconsciencia« Análisis de las formas de alentar de la agrupación de hinchas EMA Albiazules Feministas.

Arianna Isabel Monagas Boada . Maestría en Comunicación y Cultura Contemporánea. Universidad Nacional de Córdoba

Escrito por Arianna Isabel Monagas Boada. Abril del 2026.

Resumen

Esta tesis propone analizar las formas y los modos de aliento de una agrupación de hinchas, compuesto por mujeres e identidades sexo-genéricas diversas, de Talleres de Córdoba, EMA, Albiazules Feministas. El estudio de campo se hizo en los partidos de fútbol disputados por el equipo de fútbol femenino del club, conocido como Las Matadoras. A través de un estudio etnográfico se buscó comprobar si las prácticas que realizan en las tribunas de las canchas, donde asistieron durante la investigación, son diferentes y disidentes a las realizadas por hinchadas e hinchas en la “cultura del aguante”. Durante 4 años se acompañó a las hinchas en partidos de distintas categorías y divisiones de fútbol. En cada escenario se analizaron los cánticos de cancha que utilizaban, al igual que se comparó la relación de estos con los que provienen de los partidos tradicionales del fútbol masculino. Asimismo, se expuso un breve recorrido por la llegada del fútbol a la Argentina, a la vez que la tesis refiere a la invisibilización que sufrieron las mujeres durante gran parte del siglo XX, alejándolas de esta práctica deportiva. Para presentar las identificaciones y características de las integrantes del EMA, fue importante marcar la conceptualización de las hinchadas en el campo de estudio. El hecho de que se identifiquen como feministas también fue un concepto relevante para la investigación, por lo que se realizó un esbozo del movimiento feminista en Argentina, en particular, el que se generó a partir de junio de 2015, tras una ola de femicidios, puntualmente, el de Chiara Páez. A través de estos recorridos teóricos y analíticos se dio paso a analizar si realmente las hinchas de esta agrupación utilizan formas de alentar que consiguen construir un tipo de hinchismo antihegemónico, producto del aguante desde la sororidad en torno a Las Matadoras.

Conclusiones y consideraciones finales

La investigación tuvo como objetivo central el análisis de las distintas formas y modos de aliento de las hinchas que conforman la agrupación EMA, Albiazules Feministas, de Talleres de Córdoba. El abordaje teórico yace en el campo de los estudios de deporte y género, precisamente, en lo que refiere al fútbol en Argentina. Para ello, se recurrió a autores ya referidos como Alabarces (1998; 2006; 2005; 2013; 2014; 2015; 2018), Archetti (1985; 2003) Moreira (2006; 2008), Moreira y Bundio (2014), Zambaglione (2008), Cabrera (2013; 2018), Garriga Zucal (2004; 2007), así como otres que hacen más énfasis en el fútbol femenino de Salta (Ibarra, 2016; 2020; 2021), nacional (Puyol, 2014; Garton, 2020; Álvarez Litke, M. 2018; 2020; 2021), cordobés (Majul, 2019; 2021; Varela et al., 2019), y otres que tratan sus implicancias vinculadas con el feminismo, desarrollo de áreas de género en clubes de fútbol (Hang, 2018; 2020) y la construcción identitaria de les hinchas (Bundio, 2014; 2018).

Con el fin de presentar el escenario desde donde nace la investigación, en el primer capítulo se realizó un abordaje histórico del fútbol como tal: su llegada a Argentina, arribo a Córdoba y cómo fue convirtiéndose en un “espectáculo de masas” (Reyna, 2010; 2019). Conforme a ello, se evidenció que la práctica deportiva, y a su vez lo recreativo, estaba vinculada fuertemente con el género masculino. El varón cuida con una especie de cerrojo (Conde, 2008) el fútbol, evitando así que mujeres y diversidades, ingresen a él.

Por este motivo, aparece en escena la cuestión de la invisibilización de la figura de la mujer en este deporte. Al considerarlo no apto para su cuerpo, pensado únicamente para procrear, gobiernos de países como Brasil, entre otros ya señalados, fueron al límite de prohibir que las mujeres jugarán fútbol. Sería a partir de la década de los setenta, cuando el lente de la cámara, imaginando a una sociedad con luces en un teatro, empezaría, de a poco, a enfocar a la mujer con una pelota de fútbol entre sus botines o guantes de arquera.

Sin embargo, aunque también como cualquier otra lucha que es liderada por mujeres y diversidades, tendrían que atravesar y superar una serie de obstáculos. Si bien hubo registro de partidos entre mujeres mucho antes de 1970, sería en 1971 cuando un grupo de jugadoras argentinas se atrevió a desafiar las reglas silenciosas que no tenían interés en el fútbol femenino. Las Pioneras, como han sido reconocidas casi 40 años más tarde, emprendieron el viaje al Mundial en México. Sin cuerpo técnico ni indumentaria, representaron a su país y concretaron un triunfo histórico para la práctica contra Inglaterra de 4 goles a 1. Pero, pasarían otros 20 años para que en Argentina hubiese un torneo oficial de fútbol femenino. La figura del “marronismo” (Frydenberg, 2011; Garton, 2019) es la representación del amateurismo, que 139 todavía se mantiene como una sombra alrededor de la práctica de este deporte llevada a cabo por mujeres.

Luego de todo este recorrido arribamos a Córdoba, región donde nació Talleres un 12 de octubre de 1913, y equipos como Belgrano, que consiguieron logros históricos para la práctica a nivel del fútbol femenino. Igualmente, en el primer capítulo se menciona cómo Las Matadoras, símbolo del aliento disidente que persiguen las hinchas del EMA, tuvieron que recurrir a una lucha mediática para intentar seguir los pasos que Belgrano, equipo que consiguió asensos consecutivos de la tercera a la primera división de la AFA. Incluso, lograron el campeonato el mismo año que lo hizo el equipo masculino, una particularidad de la que pocas instituciones pueden hacer alarde. Una vez que hemos recopilado información del fútbol, la invisibilización de las mujeres durante gran parte del siglo XX, y demás, pasamos a presentar a las integrantes de las EMA, pues son ellas las protagonistas de la investigación. Para ello, se recurrió a conceptos de hinchadas, hinchas y barras propias del campo de estudio (Cabrera, 2013; 2017, Zambaglione, 2008, Alabarces, et al., 2008), que nos permitieron identificar y dar a conocerlas. Aquí nos encontramos con el concepto de “hinchas militantes” (Archetti, 1985; Alabarces et al., 2008) que, para la investigación, se adapta en cómo se desarrollan las EMA por la forma en la que asisten “regular e incondicional” (Alabarces, et al. 2008, p. 116). A esto se le suma la búsqueda para que el club implemente un protocolo de género, lo que permitiría la instalación de un área de género. Dicha cuestión, incluso sería un disparador para futuras investigaciones, en relación a los trabajos de Hang (2018; 2020) con el club Gimnasia y Esgrima de la Plata.

A lo largo de este capítulo fueron introducidas hinchas como Amelia, Andreina, Mónica, Pauli, Fernanda Agus, Greta, Sole y Magda. Igualmente, se presentaron a otras integrantes como Marce, quien se identificó como hincha pasiva de la propia agrupación. Algunas de ellas dejaron de formar parte de la misma durante estos 4 años de trabajo de campo, pero sus entrevistas fueron indispensables para poder conocer sus formas y modos de alentar de las EMA. A partir del objetivo de investigación, se logró identificar un tipo de hinchismo antihegemónico producido por la agrupación, que, a pesar de haber crecido dentro de la cultura del aguante, también esbozan ambigüedades en su manifestación contrahegemónica. Esto se ve reflejado al aceptarse hinchas termo.

Para dar cuenta del objetivo general se recurrió a analizar los cánticos de cancha que utilizan al alentar a Las Matadoras, así como los trapos que han creado y otras acciones que han llevado adelante como el Recibimiento Matadora. Se pudo constatar que las canciones que usan han sido escritas, la mayoría, por las propias jugadoras. También toman las del masculino, 140 pero modifican las estrofas que hacen referencia a este género cambiándolo por hay que poner ovarios; Vamos Matadoras; Jugadoras. No obstante, no se constató que cantaran canciones de redacción propia, aunque Fernanda sí llegó a redactar algunas, que admitió tomó de la hinchada de San Lorenzo y las adaptó al equipo femenino de Talleres.

La militancia albiazul, si bien es lo que guía, principalmente, a las hinchas, también se identifican como feministas. Sin embargo, el límite entre su condición de hinchas termo, les niega relacionarse con hinchas feministas de Belgrano. Por consiguiente, y recurriendo nuevamente a Hall, “tienen en su centro las cambiantes y desiguales relaciones de fuerza que definen el campo de la cultura; esto es, la cuestión de la lucha cultural y sus múltiples formas” (1984, p. 7).

En el capítulo 3 se hizo referencia al movimiento del #NiUnaMenos, que abrió el paso a una lucha feminista que buscaba alzar su voz contra los femicidios en el año 2015. Asimismo, dio pie a que mujeres y diversidades hinchas se organizaran y armaran agrupaciones feministas para conquistar espacios dentro de las instituciones deportivas de las que son partes, ya sea como socias o por relacionarse identitariamente.

Dentro de esta cuestión, la investigación consiguió demostrar que algunas de las EMA se sentían más identificadas con el feminismo, que otras. Incluso, Andreina acusó el hecho de que ser feminista la invitaba a mantener una postura “autocrítica”, motivo que la llevó a dejar el espacio. Fernanda también aceptó que su sentir de hincha y aliento hacia Las Matadoras la atravesó desde una perspectiva más feminista. Admitió que dejó de seguir al masculino por la contratación de un jugador que tenía una demanda por “abuso sexual con acceso carnal”.

Pauli, Mónica, Agus y Greta, igualmente, comparten el sentir feminista. Sin embargo, no todas militaban de la misma forma en la marcha del 8M (2022 y 2023). En estos espacios siempre estuvieron Magda, Mónica, Sole, Fernanda y otras que no son parte activa de la agrupación, como Belkis, quien suele acompañar a las EMA en ocasiones especiales. Es importante aclarar que la investigación no tuvo como objetivo medir el grado de feminismo de las entrevistadas. Así como se presentaron sus características, relaciones con Las Matadoras, historias de cómo llegaron a ser hinchas de Talleres, se hizo lo propio con dicha cuestión.

Si hay un feminismo que podría identificarlas, sería el feminismo popular, pues fue el que concepto que se vio esbozado en el plenario que realizaron, quienes conformaban la agrupación o tuvieron una corta experiencia en ella como esta redactora, para 2019. En varias oportunidades intentaron hacer otros plenarios y reuniones para ahondar en el tema y tener una postura más marcada en cuanto al feminismo, aunque, por diferentes razones no las hacían o solo participaban unas pocas integrantes. También vale mencionar que los años de 141 confinamiento, en cierta medida, operaron como un obstáculo para permitirles organizarse y definir su posicionamiento feminista.

Para escenificar lo que significó acompañar a las EMA durante estos años de investigación, se consideró interesante exponer algunas vivencias albiazules. La más representativa fue la ocasión en la que se viajó a San Luis. Talleres jugaba contra el equipo más fuerte, deportivamente, de la tercera división. Los dos ya estaban ascendidos, pero el ganador se alzaría con el trofeo del torneo. Pauli y Mónica se hicieron cargo de la logística, reservar el bus y recolectar el dinero, para que pudiesen acompañar al plantel, por primera vez, fuera de Córdoba.

Implicaba un momento importante para cada parte: el club, hinchas, futbolistas, familiares y amigues de ellas, y para mí persona, ya que nunca había hecho un viaje similar y también me permitiría conocer de otra forma a las EMA. La experiencia demostró que no están exentas de cantar en contra de Belgrano. Como ya fue referido, esa sería la única vez que, públicamente, utilizarían cánticos traídos de la cultura del aguante. Más allá de que había otros participantes entremezclados, se pudo ver a algunas de las hinchas cantar: “Vamos matadores vamos a ganar, que la vuelta vamos a dar, todos juntos a festejar, que los piratas putos no existen más”. Habría durado unos 3-5 minutos, pero se evidenció que esa rivalidad hacia el equipo de barrio Alberdi sigue presente. Por esto, también se ahondó sobre cómo se vinculan con las hinchas feministas de la Red Belgrano.

Siguiendo esta interpretación que nos dejan las consideraciones finales y conclusiones de la investigación, las formas y modos de alentar a Las Matadoras que llevan a cabo las EMA, sí se diferencian a las aprendidas en su recorrido como hinchas hasta agruparse como tal. Se posicionan como feministas y están en una constante búsqueda porque conseguir la aprobación del protocolo de género en el club. Así podrán contar con un área de género que cuide a quienes forman parte de Talleres, de la mano de la Ley Micaela, con el objetivo de que no ocurran casos como el de la contratación de Diego García.

Sus formas de ser, en la cancha, las caracterizan como cuidadoras de su espacio, procurando que no entre nadie que busque tirar abajo lo construido. Así como Conde (2008) hace referencia al cerrojo que tienen los varones en las tribunas, figurativamente, ellas conservan con llave la puerta al ingreso de las EMA, así como también de las canchas donde juegan Las Matadoras.

A lo largo de la investigación se hizo referencia al hinchismo antihegemónico, vinculándolo con acciones como la búsqueda por incentivar a hinchas comunes que acuden, ocasionalmente, a ver los partidos del Femenino, a que no canten o se expresen desde la 142 violencia. El hecho de acompañar a Las Matadoras, sin importar las condiciones, escenarios u horarios, también simbolizó un modo de ir más allá del aguante tradicional. Representaron lo que llamamos un aguante sororo, o desde la sororidad, a través de prácticas como la realización de rifas para pagar los pases de jugadoras o introducirlas, virtualmente, en la comunidad de hinchas en época de pandemia.

Puntualmente, la intención de crear un tipo de aliento, lejos de la violencia y a través de la divulgación de folletos con el cántico de “Este es el pueblo de la Heroica Resistencia”, invita a pensar la creación de un imaginario disidente en torno a la cultura del fútbol femenino. Por consiguiente, las prácticas, formas y modos de alentar de las EMA, parten desde un hinchismo que aspira a desligarse del aguante comprendido desde la mera fuerza física de los cuerpos y su capacidad de “ir al frente”.

En síntesis, llegamos a la conclusión de que las hinchas de la agrupación EMA, Albiazules Feministas, fomentan vías disidentes y feministas para alentar en el escenario del fútbol femenino, llevando adelante propuestas enfocadas en terminar con el machismo, la xenofobia, el sexismo y la violencia que se presentan alrededor del ideario del folklore del fútbol. Sin embargo, como nos referimos a un tipo de escenario en el que se desarrollan y formulan distintas ideas y planteamientos, su organización se da “en torno a la contradicción” (Hall, 1984, p. 10).

Sus prácticas de aliento son contrarias a la hegemonía establecida, pero, a su vez, mantienen constantes negociaciones con esta estructura: usan las mismas canciones del masculino, hacen trapos y banderas que también son traídos de la cultura que las convirtió en hinchas termo. Tampoco escapan de la rivalidad establecida con Belgrano y sus hinchas. Por esta cuestión, sería interesante hacer una futura investigación que analice las formas de alentar y modos de aguantar de las hinchas feministas de la Red Belgrano.

Es importante concretar escenarios de investigación dentro del campo para identificar los modos de alentar de otras agrupaciones arraigadas en el fútbol femenino y disidente de la provincia, pues también militan por la completa profesionalización de la práctica y áreas de género en sus respectivos clubes. Por ende, desde aquí, consideramos de menester futuras líneas de investigación que permitan pensar, analíticamente, nuestra categoría del aguante sororo y del hinchismo antihegemónico en otros espacios de hinchas organizadas.

Las EMA han abierto una posibilidad para repensar los modos de alentar, pero, también, quizás más adelante, cuando Las Matadoras estén en Primera División, creen nuevas prácticas de aliento que las vinculen de otra manera al club, jugadoras y demás hinchas. En sus años de recorrido, pasaron por la invisibilización y llegaron a convertirse en un símbolo del fútbol 143 femenino en Talleres. Su paso como Primera hinchada de Las Matadoras aún tiene en su historia muchas páginas por ser escritas. Es así que pueden formularse nuevos objetivos en conjunto con el futuro de esta agrupación de hinchas albiazules feministas. Todo esto permitirá alcanzar una mirada sobre un deporte que es el mismo practicado por varones, pero que estuvo invisibilizado por décadas y que, para 2023, su avance continúa siendo una interrogante.

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