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#6 A 1000 kilómetros del sueño: La historia de Joaquina, la nena que llegó a River desde un lugar donde el fútbol femenino no existe

Escrito por Diego y Georgina, padres de Joaquina. Abril del 2026.
Tiene 12 años, es del departamento 9 de Julio, en el norte de Santa Fe, donde no hay fútbol femenino. Creció jugando con varones y hoy forma parte de la Sub 12 de Club Atlético River Plate. Su historia visibiliza una realidad que afecta a muchas niñas.
A más de 1000 kilómetros de Buenos Aires, en el departamento 9 de Julio, al norte de la provincia de Santa Fe, hay una realidad que parece difícil de creer: el fútbol femenino no existe. No hay equipos, no hay torneos, no hay competencia. Y eso no solo condiciona a una nena, sino a todas las chicas que quieren jugar.
En ese contexto creció Joaquina.
Tiene 12 años y juega al fútbol desde los cinco. Como en su zona no hay fútbol para mujeres, su única alternativa fue entrenar siempre con varones. Así aprendió, así se formó y así sostuvo su pasión durante años, aun sabiendo que no tenía un espacio propio donde competir.
Su historia no es una excepción aislada, es el reflejo de una problemática más grande: en el norte santafesino, muchas nenas quedan afuera del fútbol no por falta de ganas o talento, sino porque directamente no existe la posibilidad. A pesar de eso, Joaquina nunca dejó de entrenar ni de superarse. Con esfuerzo, compromiso y el acompañamiento de su familia, siguió adelante incluso sin las condiciones ideales.
Hasta que llegó una oportunidad que parecía lejana. Viajó más de 1000 kilómetros para probarse en Club Atlético River Plate. Fueron días de nervios, ilusión y años de trabajo puestos a prueba en una cancha. Pasó una prueba. Después otra. Y lo logró.
Hoy forma parte de la categoría Sub 12 del club, uno de los más importantes del país. Pero ese logro también implica un esfuerzo constante: Joaquina debe viajar una vez por mes a Buenos Aires para entrenar, lo que demanda una gran organización familiar en cuanto a la escuela, los costos, los traslados y la continuidad de sus entrenamientos. Nada de eso la detiene.
Porque mientras algunas puertas empiezan a abrirse en los grandes centros urbanos, en lugares como el departamento 9 de Julio la realidad sigue siendo otra: no hay estructuras, no hay desarrollo y no hay espacios para que las chicas puedan jugar. El caso de Joaquina pone en evidencia algo que necesita cambiar. No se trata solo de una historia de superación, sino de una oportunidad para mirar hacia el interior y preguntarse cuántas nenas más están en la misma situación, esperando simplemente tener un lugar.
Porque el talento está. Las ganas también. Lo que falta, todavía, es la oportunidad.
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